La llegada de un nuevo sexenio es pretexto para dejar aflorar los distintos deseos y las aspiraciones contenidas para una mejor educación. Ante tal contexto es obvio pensar que requerimos un mejor servicio educativo, es decir, una mejor educación que permita mejorar las evaluaciones, los indicadores educativos, la calidad del desempeño de los y las docentes, la calidad de los aprendizajes adquiridos por los sujetos escolares, el funcionamiento de todo el sistema educativo en su conjunto, etc.
El primero de julio del año 2018 se ha presentado para nuestro país una oportunidad importante no solo de alternancia política sino también de cambiar el rumbo social de nuestra historia reciente. El triunfo contundente de Andrés Manuel López Obrador ha abierto una esperanza válida para miles de mexicanas y mexicanas.
Me gustaría que este trabajo, esta entrega pudiera llegar a las manos del presidente electo López Obrador, y del Secretario de Educación nombrado Esteban Moctezuma B., incluso al gobierno local entrante.
En el documento base de Los Aprendizajes clave para la educación integral de la SEP y que pudiera decirse que es el apartado pedagógico de la reforma, (SEP, 2017: 678 pp.). En dicho documento viene un apartado sobre la practica pedagógica, ahí se parte del supuesto o del reconocimiento de que cerca de un 80% de los docentes en nuestro país realizan su táctica a partir de caer en técnicas expositivas o en la difusión de información. Esto es cierto sólo en parte. Los maestros y maestras han aprendido a hacer en la escuela lo que en las mismas escuelas aprendieron, hablar, exponer y dar su versión con respecto a algunos tópicos ligados con el conocimiento científico, el lenguaje, la historia, las humanidades, etc.
No creo mucho en las consultas que se realizan con la finalidad de diseñar a partir de ahí algunas políticas o rutas de acción, debido a que técnicamente uno nunca sabe cómo generar las tendencias y cómo organizar los consensos, pero aun así, la anunciada consulta pensada en servir de base para armar el Acuerdo Nacional sobre Educación (2018-2024), es una buena oportunidad para manifestarse. Se trata de pedir, de proponer, no de quejarse ni de enfatizar en los problemas sino en las propuestas.
El último intento de reforma educativa en nuestro país, terminó por caricaturizar lo que es verdaderamente una reforma educativa integral y estratégica. Los titulares de la SEP en el sexenio de Enrique Peña Nieto estuvieron muy por debajo de sus propias aspiraciones, el caso más claro es el de Aurelio Nuño, él aspiraba a una reformas educativa como trampolín para garantizar (y encubrir) sus aspiraciones políticas. No le resultó y ahora será un desempleado más del sistema, al igual de tantos priistas que han perdido mucho, a partir de las pasadas elecciones
Por estos días 28, 29 de agosto se cumplen 40 años de la fundación de la UPN, surgida en 1978 a propuesta sindical (sic), la UPN ha tenido notables contribuciones en estos 40 años. Es la única universidad verdaderamente nacional, cuenta cuando menos con un campus en cada entidad federativa al que se llama internamente Unidad UPN, le ha dado una identidad universitaria al magisterio nacional a través de sus programas de nivelación, de formación y profesionalización, ha vinculado la investigación con la docencia y ha inaugurado nuevas formas para investigar los fenómenos educativos.
Por un lado a las 11 de la mañana de ese lunes 20 de agosto, Elba Esther Gordillo recurría a uno de sus discursos incendiarios, “estoy de regreso, salgo libre y la reforma educativa se viene abajo”. En otro lugar y casi a la misma hora, se reúne el gobierno saliente con el gobierno que tomará posesión el 1° de diciembre. Enrique Preña en su oportunidad afirma “la reforma educativa continuará”, López Obrador en su oportunidad pero más enérgico afirma “la reforma educativa se cancelará”. En todos los lugares rincones, municipios, entidades federativas miles de niños, niñas y jóvenes asisten por primera vez en el ciclo escolar 2018 – 2019, cómo ordenar las piezas de este complejo rompecabezas
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.