Garantizar el derecho a la educación de niñas y niños minimizando las posibilidades de contagio de COVID 19, es el problema de política pública al que se da respuesta el lunes 3 de agosto con la firma pública de la colaboración entre el gobierno y las empresas televisaras del país. Este acto, si bien sorprendió a muchos por un aparente “cambio ideológico” en el contenido de las políticas educativas del actual gobierno, otros lo valoramos como la consecuencia del aprendizaje que da la experiencia de gobernar.
El pasado 7 de mayo el secretario de educación declaró en la Junta Nacional Virtual con la Comisión de Educación de la COPARMEX, que “las estrategias implementadas durante el periodo de aislamiento, servirán para el futuro de la educación en México”, idea que con seguridad expone sin ignorar que estas estrategias evidenciaron la inequidad persistente en las escuelas de las zonas marginadas del país, según el INEGI, en 2019 el 92.5% de los hogares contaron con televisión y el 56.4% con conexión a internet, pero en los hogares del estrato económico bajo, lo datos son poco optimistas, el 83% tiene televisión y sólo el 19% cuenta con internet. Sin duda la SEP está ya preparando un plan para reducir la inequidad tecnológica, sea con equipos de cómputo o sea con televisores, y posiblemente se esté considerando también la importancia del acceso a la red de internet, punto sobre el que me parece debe centrarse la estrategia, si se desea obtener de todo esto un aprendizaje para las políticas educativas del futuro.
El decreto para la extinción de los fideicomisos sin estructura, surge en el contexto de la emergencia sanitaria que le da la oportunidad al gobierno federal de asirse de hasta 110 mil millones de pesos adicionales para las políticas contingentes que se desprenden de la pandemia actual.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.