Habremos de precisar el contenido y el sentido específico de cada uno de estos derechos, pero en su conjunto expresan un horizonte de reivindicaciones que los universitarios podemos ir construyendo para trabajar en el entorno digital. Es ésta una tarea colectiva y un ejercicio que sólo puede integrarse con la más amplia participación de profesores y estudiantes.
La autonomía ha sido, dada la experiencia nacional, la condición indispensable del fortalecimiento académico de las universidades. Enhorabuena por los universitarios y por los ciudadanos de Quintana Roo, pues se abre un horizonte promisorio para el crecimiento de su Universidad.
En las universidades se ha desarrollado el conocimiento científico que sirve como fundamento para medir, observar y reconocer el cambio climático y sus efectos. También en las universidades se han diseñado muchas de las herramientas con las que se puede conservar e incluso restaurar los ecosistemas. Por supuesto, en estas instituciones especializadas en la producción del conocimiento, se desarrollan las teorías y las nuevas tecnologías que buscan ahorrar energía y reducir nuestra huella ambiental. Gracias a las universidades se forman profesionistas con conciencia ecológica, se forman científicos especializados en sus cada vez más amplios y diversos programas de posgrado.
El Informe de la UNESCO es una muy buena aportación para la transformación de las universidades y para poner en el centro de la actualización curricular de todas las instituciones y programas de estudio a los objetivos de desarrollo sostenible. Desde mediados del siglo pasado, en que desde las universidades se comenzó a observar el cambio climático, hemos hecho poco para cambiar el sentido de la investigación y de la enseñanza. La emergencia climática no permite mayor retraso, si no lo hacemos, tal vez no haya mañana.
La encuesta realizada por la SEP llega con retraso, pues durante los dos años que ha durado la pandemia se ha hecho poco por proteger a los estudiantes y evitar su deserción. Sin embargo, es bienvenida para hacernos concientes de la situación que viven y para poner en evidencia la urgente necesidad de intervención de las universidades para salvaguardar a sus poblaciones estudiantiles.
Entre los efectos más difíciles de resolver que ha provocado la pandemia de la COVID-19 está el incremento de la desigualdad social. Específicamente en la educación superior, durante la pandemia ha ocurrido una afectación diferenciada entre el estudiantado, que ha hecho daño a los más frágiles y pobres en capital cultural.
Es improbable que este documento pase el tamiz de los ayatolas de la 4T, pues no expresa sus valores ni representa un desarrollo lógico de las reformas constitucionales en materia de educación que se han aprobado para remontar el periodo neoliberal. El documento más bien es expresión de cómo las viejas agencias y el viejo sistema de evaluación y acreditación intentan sobrevivir y mantener sus referentes
El nuevo presidente chileno ha definido como esencia del neoliberalismo la expresión sálvese quien pueda, y ha asumido como reto de su gobierno la solidaridad como fundamento necesario para reconstruir a la sociedad y remontar los efectos del individualismo.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.