Después de ocho años de negligencia, flojera e inoperancia, el posgrado y la investigación se encuentran muy debilitados en la Universidad Veracruzana. No hay políticas ni orientaciones claras para su desarrollo y operación, no hay financiamiento ni apoyos institucionales, hay un descuido administrativo terrible, y el posgrado y la investigación han ido perdiendo relevancia en el proyecto institucional. A la falta de liderazgo habría que sumar el desdén de las autoridades por fortalecer la investigación en las facultades a través de la promoción y apoyo a los cuerpos académicos. Esta involución académica exige ser revertida y la salida a la situación actual debería ser materia principal de la discusión entre los aspirantes a la rectoría.
A principios de julio de este año, irá saliendo publicada la convocatoria de la Junta de Gobierno de la Universidad Veracruzana para elegir rector para el periodo 2021-2024. Por Ley, la Junta tiene las atribuciones para definir las características del proceso. Normalmente hay un periodo de registro, luego otro de presentaciones ante la comunidad y luego hay una deliberación interna para designar la futura rectoría de la UV. Los criterios de participación definidos por la Ley Orgánica son muy amplios, diseñados el siglo pasado.
De manera sorpresiva, en quizá la última sesión que le toca presidir después de ocho largos años, la rectora de la Universidad convoca a sesión del Consejo Universitario General para el 18 de mayo y discutir entre otros asuntos, un fantasmagórico punto 7 de la orden del día para la “Armonización de la propuesta de la Ley Orgánica de la Universidad Veracruzana con la Ley General de Educación Superior”. A los consejeros, en plena pandemia y a finales de cursos semestrales, les envían para su lectura varios documentos entre ellos la nueva Ley de Educación Superior; y de colada, un Anteproyecto de Ley Orgánica (dice al final Aprobado en sesión del Consejo Universitario General celebrada el 13 de mayo de 2019) que consigna un cambio mayor en la máxima Ley de la Universidad.
De conformidad con los imperativos de la nueva Ley de educación superior y con el propósito de avanzar en el cumplimiento de la exigencias del pueblo de Veracruz por tener un sistema de educación superior robusto, capaz de ofrecer alternativas de educación para todos los egresados del bachillerato, la Universidad Veracruzana deberá transitar en los próximos años por una importante transformación: al tiempo que amplía sus espacios para aceptar más jóvenes en sus aulas, deberá ir volviendo gratuitos progresivamente sus servicios de enseñanza superior.
Al Foro el derecho a la educación superior y la equidad convocado en el marco de los Foros IBERO por México, realizado a mediados de marzo, fueron invitados una veintena de expertos en educación superior, de muy diversas especialidades y distintas universidades, públicas y privadas. Fue una convocatoria amplia y tuvo como base los principios de un diálogo democrático, franco, respetuoso y sin dogmatismos. El balance inicial de la discusión fue realizado por un entusiasta equipo de colaboradores y expuesto en la sesión plenaria. La Ibero le dará difusión.
A inicios de marzo fui invitado por Marisol Silva junto a muchos muy distinguidos colegas a participar en los Foros Ibero por México, en la Universidad Iberoamericana, y discutir los temas de la equidad en la educación superior. Ahí expuse algunas de estas ideas por primera vez; aquí trato de formularlas sintéticamente para los lectores de Educación Futura.
Un fantasma recorre la universidad, el fantasma del feminismo. Nunca había sido tan amplia la protesta ni tan legítima la exigencia de justicia ante la violencia de género.
En estos días se discute el anteproyecto de Ley General de Educación Superior que viene a completar la serie de reformas legislativas que comenzaron con la reforma del artículo tercero constitucional en el presente gobierno.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.