Reconozcamos que aún no tenemos muy claro el impacto del COVID-19 sobre el aprendizaje de los estudiantes. Sabemos, sí, que la pandemia no es un fenómeno educativo, pero que daña sustantivamente a la la educación y que afectará el aprendizaje escolar esperado de los estudiantes; que estos impactos serán diferenciales a partir de las enormes disparidades socioeconómicas, en acceso a tecnología y habilidades tecnológicas aprendidas previamente. Además, sabemos que los efectos se darán de distinta manera entre niveles educativos, entre regiones y, de manera particular, en función de la organización escolar de cada escuela –que precede a la pandemia– en términos de comunicación de la escuela con las familias, de la calidad de interacción de los docentes con los estudiantes; en fin, de la clase de comunidad escolar generada desde antes de la pandemia.
n abril de 2020, 190 países habían cerrado sus escuelas con el objetivo de contener la pandemia por COVID 19, afectando a cerca de 1600 millones de niños y jóvenes, el 91 % de los estudiantes en todo el mundo.[1] En México, al 31 de marzo, alrededor de 25.4 millones de alumnos y 1.2 millones de maestros en más de 226 mil escuelas públicas y privadas de educación básica, habían cerrado sus puertas.
Conforme nuestro país y el mundo absorben el impacto del coronavirus, se ha hecho más evidente lo interdependientes que somos y lo mucho que requerimos mostrar empatía y resiliencia, construir relaciones saludables con quienes coexistimos presencialmente o a la distancia. Esto es, necesitamos habilidades socioemocionales tanto o más que conocimientos académicos y tecnología.
Existen en México más de 5,000 Instituciones de Educación Superior (IES). Más de 4 millones de alumnos y aproximadamente 400 mil docentes han visto alterada su vida académica y han tenido que re-concebirla, ampliando el impacto educativo hacia las familias con las que se convive durante el confinamiento.
¿Qué tan preparadas están las instituciones de educación superior (IES) en México para ofrecer educación a distancia con apoyo de plataformas virtuales? Este artículo explora como la emergencia ha dejado al descubierto grandes diferencias entre las instituciones que han podido responder rápido y con efectividad y otras que aún no tienen capacidad de atender a los estudiantes con una oferta virtual. Asimismo, destaca retos de gran magnitud e importancia para la evolución de todas las IES.
Antes de la llegada del Covid 19 ya teníamos un problema para retener a nuestros adolescentes en la educación media superior: cerca de 13% se desafilian de la escuela cada año.
Ahora todas nuestras escuelas en México están cerradas. Cuando los 14,000 planteles públicos de educación media superior vuelvan a abrir sus puertas, muchos jóvenes volverán a clases. Pero otros no regresarán.
Juan tiene seis años ocho meses, cursa el primer grado de educación primaria y el pasado 19 de marzo salió muy contento de la escuela, como todos los días, sin saber que no volvería a ver a sus compañeros en este ciclo escolar y está esperando ansioso el reencuentro con ellos.
Cuando en enero escuchábamos de una epidemia en China, jamás imaginamos que en pocas semanas nos alcanzaría. Sin duda, esta emergencia nos llegó por sorpresa, y nadie pudimos prepararnos ni capacitarnos para enfrentar los retos del encierro, del cierre de escuelas, trabajos y actividades económicas
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.