José Antonio Meade, candidato del PRI a la presidencia de México, muy gracioso, rectificó su juicio sobre Andrés Manuel López Obrador en el sentido de que “es un nini, porque ni estudia ni trabaja, me equivoqué, porque es peor que un nini; no sólo no estudia ni trabaja sino que además destruye, confronta y divide”. La afirmación del candidato presidencial del PRI es una tomografía cerebral global del ideario de Meade y es parte de una biografía familiar.
Con el inicio del ciclo escolar, cerca de 26 millones de niños y jóvenes ingresarán nuevamente a las escuelas. Las papelerías y las tiendas de uniformes son los espacios comunes en los que se visibiliza el regreso a clases. Esta parafernalia que hace de la educación un fetiche, oculta la otra mitad.
De los 34 países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), más de 35 "millones de jóvenes de entre 16 y 29 años no estudian ni trabajan, por lo que corren el riesgo de quedar excluidos del sistema educativo, social y de mercado laboral de su país.
La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), que dirige José Ángel Gurría, señala en su informe Panorama de la Educación 2015, que México tiene un 22.3% de jóvenes de entre 15 y 29 que no estudian ni trabajan (“ninis”), ubicándose en el quinto lugar dentro de los países de la OCDE con el mayor porcentaje, luego de Turquía (31.3 %), Grecia (28.5 %), España (26.8 %) e Italia (26.1 %).
35 por ciento de la población en México es joven; siete millones de ellos no estudian ni trabajan; 10 millones están en edad de asistir al bachillerato y a la universidad y no lo hacen; 65 por ciento de los desempleados es joven; uno de cada tres vive en situación de pobreza; más de seis millones participan en el narcotráfico; 60 por ciento de las personas encarceladas es menor de 30 años, y 220 mil jóvenes emigra cada año.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.