Después de tres años de intentar imponer unareforma educativa –con el apoyo de miles de policías y generando un conflicto social que ha cobrado vidas invaluables–, Peña, Nuño y compañía presentan ahora una reforma pedagógica.
Uno de los grandes debates que deberíamos estar teniendo en México es sobre los objetivos que el sistema educativo debería estar persiguiendo y sobre la mejor forma de lograrlos.
El titular de la Secretaría de Educación Pública, Aurelio Nuño, señaló que pese a los obstáculos y resistencias que ha enfrentado la reforma educativa, va avanzando hacia su correcta implementación.
El titular de la Secretaría de Educación Pública, Aurelio Nuño, inició a puerta cerrada y sin medios de comunicación, el diálogo sobre el nuevo modelo educativo con la junta de gobierno del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, donde resaltó que este ejercicio es "abierto a la ciudadanía y con una gran transparencia".
El anuncio del modelo educativo 2016, más que una propuesta seria que pudiera servir para reorientar el rumbo de la reforma hacia posturas o posiciones más serias en términos educativos se le ve como un distractor el cual tiene como finalidad el desviar la atención de la revuelta magisterial
Pareciera evidente que la educación es de todos, pero la baja popularidad del Gobierno Federal parece trasladarse a cualquier decisión que éste tome. Los problemas en el aterrizaje de la Evaluación Docente, la tragedia de Nochixtlán, la carrera presidencial para el 2018, parecen haber cobrado una víctima más: la Educación de Calidad en México.
El presente y el pasado, un continuo inseparable, constituyen la historia; además, como pedía Mafalda, la historia también debe hacerse hacia adelante.
Sin el ánimo de desestimar de buenas a primeras el Modelo Educativo que hace unos días el Secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, presentó “pomposamente” ante los medios de comunicación del país, me permitiré hacer una serie de reflexiones de éste puesto que como usted sabrá, el espacio y tiempo, no me alcanzarían para explicar cada uno de los rubros que lo componen; no obstante esta seria limitante, le comparto las ideas que me surgieron después de darle lectura a los documentos: Los fines de la educación en el siglo XXI, El modelo educativo 2016, y Propuesta curricular para la educación obligatoria 2016.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.