Mediante un comunicado, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señalaron que realizarán "estrategias conjuntas para convencer a los docentes de que las evaluaciones son instrumentos de superación profesional que redundarán en un mejor desempeño en las aulas, tanto de maestros, como de alumnos."
El titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Aurelio Nuño y el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), José Ángel Gurría Treviño, acordaron realizar un impulso al fortalecimiento de la formación cívica en los nuevos planes y programas de estudio, como parte fundamental en la formación de ciudadanos críticos, participativos e informados.
Hace pocos días la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD, sus siglas en inglés) publicaba un informe titulado: Education at a Glance: OECD Indicators [1]. Traducido como Panorama a la Educación: indicadores OCDE, otra traducción sería Vistazo a la Educación: Indicadores OCDE. Ya que el documento se compone de 510 páginas plagadas, que no plagiadas, de cuadros, gráficas y breves explicaciones acerca de los indicadores que se representan.
Según los resultados del estudio Panorama de la Educación 2016, elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los sueldos de los maestros de preescolar a educación media son, en promedio, superiores a cualquier persona que cuente con educación superior.
La educación es compleja; el aprendizaje, complicado. El cerebro es complejo; la mente, complicada. Todos los cerebros humanos en lo básico se parecen, pero todas las mentes humanas en lo básico son diferentes. Y la combinación cerebro-mente es lo que produce la “magia” del aprendizaje.
La cultura de la evaluación, sin más acotaciones, llegó a los Sistemas Educativos como un elefante que entra en una cacharrería, y lo hizo para quedarse.
El texto Modelo Educativo 2016, recientemente publicado por la SEP, describe las características generales del planteamiento pedagógico ideado para reformar el currículum de la educación obligatoria. Las ideas y propuestas ahí contenidas están sujetas a discusión en el marco de los foros que, en estos días, coordina la autoridad educativa federal. Es probable, por lo tanto, que algunos de los contenidos se modifiquen.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.