El colectivo de personas con discapacidad es uno de los grupos más insistentemente relegados en los sistemas educativos de Latinoamérica. El giro hacia la educación inclusiva producido alrededor de la década del 80 logró visibilizar la situación precaria en que se encontraban las personas con discapacidad en relación al derecho a la educación. A través de discursos médico-pedagógicos, normalizadores, biologicistas, que ubican en sus cuerpos una supuesta falla que les impide aprender, compartir la vida escolar y por consiguiente también la vida social con personas sin discapacidad, han sido sistemátic
La celebración del “Día del Maestro” nos sirve como pretexto para reflexionar sobre la profesión docente, un tema crucial en este tiempo de incertidumbre electoral, lleno de interrogantes sobre el rumbo que habrá de tomar el Sistema Educativo Mexicano.
ara fines académicos y cuestiones de capacitación, los CAED pertenecen al Sistema de Preparatoria Abierta de la SEP y de la Dirección General de Bachillerato, mientras que el financiamiento económico y los recursos para la operación y mantenimiento de los centros depende de la Subsecretaría de Educación Media Superior (SEMS), la cual radica en las diversas Direcciones Generales que a su vez direccionan a los CAED.
Las propuestas sobre educación constituyen uno de los puntos más controvertidos de la plataforma electoral. La disputa entre los distintos candidatos presidenciales y las coaliciones de las que forman parte, se construye principalmente por los sentidos que otorgan a las problemáticas político-pedagógicas, incluidos los actores y normativas vigentes. Esta misma interpretación es asumida por varios periódicos nacionales, donde se expresa: “el magisterio, y sus cientos de miles de votos, se ha convertido en el objeto de deseo de los precandidatos de Morena y del PRI” (El Universal, 5 de febrero de 2018). De esta manera, la contienda electoral se ha convertido en un espacio de confrontación de los poderes fácticos, donde cada quien busca la articulación con distintos sectores sindicales y organizaciones civiles, para extender su horizonte de sentido y el alcance a diversos actores y colectivos sociales.
La tensión entre la lógica de la educación como derecho o como servicio a ser intercambiado en el mercado, atraviesa la historia reciente en la Argentina. La matriz fundacional de la educación moderna que priorizaba la formación del ciudadano y del trabajador, está muy arraigada en este país de fuerte inmigración, que encontró en la escuela uno de los principales lugares de inserción y movilidad social.
Las escuelas rurales que en sus inicios se caracterizaban por ser una población mayormente campesina, hoy bajo la lógica de la ´modernización´, han sufrido transformaciones, debido a la invasión de muchas empresas a sus territorios, trayendo consigo diferentes demandas laborales. De acuerdo a Rivera (2012) existe una transición “de lo rural a una gama de diversos fenómenos provenientes de los espacios urbanos-globales que hace que los jóvenes experimenten una resignificación de valores, expectativas e identidades” (p.78)
El futuro de la educación nacional está en juego. Ahora son tiempos electorales. A diversos sectores de la clase política les preocupan cosas diferentes. A unos, el futuro de las “reformas estructurales” (v.g. la continuidad de la reforma educativa, es decir, de la Ley General del Servicio Profesional Docente). A otros, la implementación del “modelo educativo” en la siguiente administración federal, particularmente en lo relacionado con los planes y programas de estudio, libros de texto y políticas de gestión intermedia. Otros más están –llanamente– ocupados en sus estrategias para alcanzar “el poder”, sin que muestren aún sus cartas en relación con la educación del país.
Ya llegaron los días de campaña electoral. Las frases repetidas hasta el cansancio, las sonrisas angelicales de la mayoría de los aspirantes y la presteza con que se lanzan epítetos y acusaciones serán la constante en los siguientes meses. Hasta ahora, el tema educativo ha brillado por su ausencia. Las expresiones de los candidatos en lo general han ido hacia temas como la economía, la seguridad, la corrupción, etc. Lo que ha cubierto la prensa escrita y electrónica han sido opiniones y expresiones mediáticas y llamativas, pero nada sustantivo. Es por ello que no se le ha dado más atención al análisis de lo propuesto por el equipo de Andrés Manuel López Obrador, hasta ahora el único candidato que ha presentado un documento extenso con las ideas que pretenden ser su programa de gobierno. En las siguientes líneas se desarrolla un análisis inicial sobre las ideas que plantea en torno a la educación, mismo que pretende abstraerse de la parte “política” de acuerdos y posicionamientos que conforman el proceso electoral reportado por los medios de comunicación.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.