La muerte de Liberato Montenegro Villa (1938-2020), líder histórico de la Sección 20 del SNTE, acaecida el pasado 13 de julio cierra un capítulo importante en la historia reciente del sistema político nayarita. Los señalamientos por la solicitud de favores sexuales a las maestras para otorgar plazas docentes son vox populi en la entidad, así como otro tipo de abusos, tolerados por el poder que concentró a lo largo de su trayectoria como líder sindical. Los abusos de poder son la parte visible de un liderazgo incontestable del otrora magisterio federalizado nayarita. La personalización de las estructuras sindicales, así como una sólida formación política, son los elementos que convergen en la biografía de un personaje polémico y a la vez indispensable para comprender los procesos que perpetuaron su liderazgo político por más de cinco décadas.
Sindicatos y democracia son en el imaginario social dos sistemas antagónicos e irreconciliables. Líderes corruptos con un poder omnipotente son las cualidades más explotadas en los medios sobre tales personajes. Nada más alejado de la realidad. La estabilidad de un sindicato como el SNTE y el poder de sus dirigentes nacionales es dada por la capacidad de los órganos locales de dirigir la vida bastante activa de sus bases sindicalizadas mediante mecanismos que nos deben hacer repensar conceptos que se volvieron coloquiales como el de “democracia”.
La reforma educativa marcó la administración de Enrique Peña Nieto. Diversas disposiciones se elevaron a rango Constitucional con el objetivo de elevar la calidad del servicio educativo que brinda el Estado en sus niveles obligatorios, es decir, básico y medio superior. Las manifestaciones de descontento con el nuevo andamiaje jurídico y los procesos que se implementarían, fueron patentes en toda la República. Si bien el sector con mayor propensión a la movilización fue la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), particularmente en los estados de Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas, las manifestaciones tuvieron lugar en todos los estados.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.