El pasado sábado se organizó el Festival de Español y Matemáticas: Proyectos Innovadores (Espa+Mate Fest) en la Secundaria General 3 de la ciudad de Querétaro. Fuera del horario de clases, se presentaron ahí, y ante varios docentes, cinco proyectos en educación básica que han registrado resultados “exitosos” en diferentes actividades realizadas por la Unidad de Servicios de Servicios para la Educación Básica del Estado de Querétaro (Usebeq).
Tristemente, el argumento que utilizan los que invitan a ocultar el gusto por la lírica de Silvio para no contaminarse ideológicamente se asemeja al que expresan aquellos que dicen que no llevarían a sus hijos a ver la nueva película animada de Disney, Buzz Lightyear, porque dos mujeres se besan. Es la “ideología de género”, dicen. ¿Está ya en marcha la “amlización” del opositor? Cuestionar opciones políticas autoritarias y cerradas pensando en bloque, cancelando la pluralidad y viendo pugnas en bicolor es una contradicción en el argumento.
El viernes, la titular de la Secretaría de Educación Pública, la profesora Delfina Gómez, y sus homólogos de las 32 entidades federativas del país acordaron poner en marcha la estrategia “Vamos todas y todos por la educación”. Ante los efectos de la pandemia como la exclusión escolar y la pérdida de conocimientos, habilidades y destrezas, habrá que “identificar a estudiantes intermitentes” o que no asisten a clases para que “regresen a las aulas y recuperen sus aprendizajes” (Boletín SEP 147).
Durante su conferencia matutina del lunes 9 de mayo, el presidente Andrés Manuel López Obrador defendió su propuesta de contratar médicos provenientes de Cuba bajo el argumento de que “en el periodo neoliberal se dejó sin apoyo a la educación pública”. Se cerraron espacios “en las universidades públicas y se rechazaba a miles de estudiantes con la mentira de que no pasaban el examen de admisión”. Hay, en consecuencia, “un déficit de médicos generales y de especialistas” (www.presidencia.org.mx). ¿Es verdad esto?
“Mi primaria era divertida de una manera que nunca imaginé que una escuela lo fuera. Había mucha libertad de decidir qué hacer, compañeros intelectualmente curiosos con quien conversar, maestros amigables a los cuales te podías acercar y preguntarles cosas no relacionadas con el currículum y lo más importante, había poca disciplina obligatoria y una ausencia total de castigo corporal”.
Entonces, una propuesta más imaginativa en términos de equidad e igualdad educativa es necesaria y para ello, habría que tomar más seriamente los temas de aprendizaje. Definirlo como “máximo logro” escolar es un paso para poner en marcha un esquema clásico de evaluación, pero poco dice sobre el proceso por el cual la niña, niño, joven o adulto pasó para alcanzar dicho logro. Los procesos educativos cuentan, no sólo los resultados escolares. Recordemos que hace poco hubo una protesta estudiantil porque una institución echaba mano de la “pedagogía del sufrimiento” para “preparar” a los jóvenes y “competir en el mundo”. Infligir dolor o propiciar tensión nerviosa de manera deliberada no es una “teoría” educativa que pruebe dar resultados, al contrario. Por cierto, relacionado con la violencia, cierro expresando aquí mi indignación con el asesinato de Ángel Yael Ignacio Rangel, estudiante de la Universidad de Guanajuato, en manos de la Guardia Nacional. Mi solidaridad con sus padres y con las y los universitarios que queremos vivir sin miedo y en paz.
Coneval respalda el argumento de que la 4T ha sido un gobierno ineficiente. De 2018 a 2020, la pobreza creció de 52 a 56 millones de personas que no tuvieron ni dinero para satisfacer sus necesidades como tampoco acceso a derechos básicos. Pese al extenso programa de becas a jóvenes, de 2018 a 2020, la inasistencia de la población que aún no completa la educación media superior aumentó. ¿Qué vamos a hacer a futuro? Primero, afinar la crítica; segundo, discutir propuestas de política imaginativas en temas centrales como la equidad y el aprendizaje; y tercero, aprovechar los errores de la 4T, hacer comparaciones y construir una narrativa para darle significado popular a su inviabilidad. De estos tres puntos hablaremos la próxima semana.
Entonces, para animar la discusión, sugeriría que aparte de realizar estos valiosos ejercicios, tratemos de responder a la pregunta de por qué acciones, políticas o estrategias que se han sugerido de manera recurrente hace 10, 15 ó 20 años no se han podido realizar. ¿Qué sofoca la innovación educativa en el campo universitario?
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.