Hoy se cumplen cuatro años de que murió Juan Gabriel. “¿Y ahora quién nos va a cantar lo que sentimos?”, dice una mujer “desolada” que José Antonio Farías cita en el libro coordinado por él, llamado ¡A Divo Vida! (2017, Colofón). Este libro presenta reflexiones de “intelectuales académicos” interesantes y distintas de lo que se ha escrito sobre el ídolo mexicano recientemente. ¿Se puede ser popular transgrediendo normas? ¿No sería esto contracultural y por tanto marginal, como escribiría el maestro José Agustín? Pienso que la dicultad de denir el fenómeno musical y social que representó Juan Gabriel habla de su originalidad y contribución estética: “¿Que-cómo-me-la-maravillaría-yo?”
La política (policy) de salud pública posee elementos que la educativa podría incorporar para ser más efectiva. ¿Qué elementos? Primero, la formación de los médicos es rigurosa. Estudiar medicina exige un gran esfuerzo y dedicación en virtud de las capacidades que hay que desarrollar para salvar una vida. Además, se forman, una buena parte del tiempo, en los hospitales donde enfrentan problemas reales. Segundo: el diagnóstico, prevención y atención oportuna a los problemas de salud privilegia el uso de una base científica.
La Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA) acaba de publicar el libro La Autonomía Universitaria en la coyuntura actual, donde se hace un repaso de esta capacidad para autogobernarse. Bajo la coordinación de Felipe Martínez Rizo, científicos, exrectores, juristas, exservidores públicos, académicas y académicos reflexionamos sobre la libertad de operar y desarrollar la universidad por nosotros mismos mediante el diálogo y la razón.
El pasado 3 de agosto en Palacio Nacional, el presidente le cedió la palabra al titular de la Secretaría de Educación Pública, Esteban Moctezuma, para que éste informara sobre el regreso a clases.
¿Será que la burocracia universitaria, creada por nosotros mismos, es mucho más fuerte que un virus proveniente de la naturaleza? ¿Llegará primero la vacuna contra el Covid-19 antes que el cambio educativo verdadero?
La librería Brattle es antigua, cosa muy común en Boston, Massachusetts. Nació como un negocio (1825) para la compra-venta de libros usados, pero ahora es también un escaparate del saber y de las letras. En el patio contiguo al viejo edificio exhiben títulos muy baratos, algo nada común para la bella ciudad estadounidense. Como añejándose bajo el cambiante clima de esas tierras, encontré un libro rojo empastado que compila las conferencias (lectures) de 20 premios Nobel de Literatura de 1986 a 2006. ¿Por qué hablar de literatura en una columna dedicada a la educación?
El primero de julio se cumplieron dos años de que ganó la presidencia de la República, AMLO. Su triunfo representó un avance para la democracia mexicana. El otrora opositor, convenció a la mayoría. Pese a que sus propuestas no eran del todo novedosas, mandó el mensaje de que él podría encabezar un gobierno diferente.
Con este texto, empiezo mi labor periodística en el Gran Diario de México en su edición queretana.
Dada la oportunidad de expresarme públicamente, es importante señalar qué tipo de contenidos o referentes usted, amable lector, encontrará si me hace favor de seguirme semanalmente. He titulado mi columna como Universidad Crítica por la unión entre el espacio donde también trabajo (la academia) y el código al cual me he adscrito desde que tengo uso de razón. Ambos referentes son perfectamente compatibles: para que la academia ofrezca requiere del ejercicio crítico y éste, a su vez, se cultiva dentro del recinto históricamente creado para el buen pensar y la reflexión que es la universidad.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.