La calidad educativa no solo debe considerar el resultado o los puntajes obtenidos, sino también el proceso de enseñanza-aprendizaje que da origen a esos resultados. Éste es el argumento central aquí y lo voy a tratar de fundamentar con base en dos sucesos de la realidad educativa reciente.
Bajo el sol de Acapulco, hoy inicia el XV Congreso Nacional de Investigación Educativa que organiza el Consejo del mismo nombre (COMIE). Esta actividad es una de las más importantes del COMIE, junto con la elaboración de los resúmenes o Estados de Conocimiento y con la edición de la Revista Mexicana de Investigación Educativa, que es el journal mexicano de mayor prestigio en el campo (Q2).
El premio Nobel de Economía de este año fue para AbhijitV. Banerjee, Esther Duflo y Michael Kremer (1964). El primero nacido en India (1961), la segunda en Francia (1972) y el tercero en Estados Unidos, aunque todos asentados en la ciudad de Boston y trabajando, específicamente, para el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y para Harvard.
¿Cómo hacer que un gobernador cumpla con sus promesas de campaña? ¿Cómo va a persuadir la comunidad de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) a Francisco Domínguez para que destine oportunamente los recursos públicos que ofreció siendo candidato de Acción Nacional a la gubernatura del estado (2015-2021)? Ante la elección federal de julio pasado, ¿qué oportunidades se abren para que la UAQ tenga viabilidad financiera en el largo plazo? Estas preguntas están tratando de ser respondidas por algunos universitarios con el propósito de informarnos, reflexionar, buscar apoyo e iniciar un plan estratégico de movilización.
A través de una carta publicada en redes sociales, un grupo de investigadores, representantes de la sociedad civil, padres de familia, directivos de escuelas y maestros rechazan las propuestas de desaparición del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, lo cual "implicaría cancelar la oportunidad de contar con datos, evidencias y conocimiento que enriquecen el debate público y permiten conducir la política educativa con base en información de calidad, lo cual resulta especialmente importante frente al complejo contexto de cambio que nos espera."
Si una lección ha dejado nuestra democracia es la dificultad para construir instituciones. En este sentido, me sorprendió la respuesta que obtuve de una apreciada colega investigadora que, ante la pregunta de cómo veía el desempeño del Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE) ante los posibles cambios de su Junta de Gobierno, respondió: “el instituto está internamente fragmentado, socialmente cuestionado y funcionalmente desbordado”.
Ser estudiante universitario es una de las cosas más gratificantes por las que atravesamos algunos. Habitar el campus nos enseña que la educación está más allá de las aulas. En esta etapa es cuando se abren ante nuestros ojos un buen cúmulo de conocimientos y experiencias, a la par de abrazar cuanta causa política y social surja. El ambiente universitario también muestra que los ratos de amistad y alegría son más constantes que el ansia de competir por un puesto, dinero o prestigio.
Si algo bueno tuvo la reforma educativa fue que impulsó un intenso debate público, puso a prueba instituciones (existentes y nuevas) y señaló algunas limitaciones del cambio educativo en México más allá del voluntarismo político.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.