¿Alguien esperaba que nuestro país obtuviera mejores resultados de los que había obtenido años atrás en la prueba del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes mejor conocida como PISA? Pregunto esto, desde luego, sin el ánimo de ser pesimista y, mucho menos desvalorizando la capacidad e intelecto de cada estudiante y/o docente que es parte de nuestro intricado Sistema Educativo Nacional (SEN).
PISA 2022 evaluó a casi 700.000 estudiantes de 15 años en 81 países miembros de la OCDE y economías asociadas, en matemáticas, lectura y ciencias. Esta edición, centrada en matemáticas. También es la primera vez que se recopilan datos sobre bienestar y la equidad de los estudiantes antes y después de la pandemia de COVID-19.
De manera regular, el Programa para la Evaluación Internacional del Estudiante (PISA) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos publica un boletín con temas sobre política educativa. El documento de junio pasado respondió a la pregunta de cómo integran los sistemas educativos el pensamiento creativo en la escuela.
En víspera de la aplicación de las pruebas PISA en agosto 2018, se iniciará una nueva ola de comercialización de la educación por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), quien afina sus flamantes estrategias para establecer los buenos y malos de los sistemas educativos del mundo, y así direccionar la inversión de los organismos económicos en aquellos países que hacen resonancia con sus políticas neoliberales.
Tal como ocurre en cada encuentro mundial de futbol, las aspiraciones nacionales se vuelcan en una posible victoria de la selección que no solamente no llega, sino que cada vez se aleja más. Del mismo modo, desde el año 2000 los resultados de México en la prueba PISA si bien no han empeorado, cada tres años es patente el estancamiento del rendimiento dentro de las tres áreas en que se centra la prueba: lectura, matemáticas y ciencia.
El consejero presidente del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), Eduardo Backhoff Escudero señaló que, de acuerdo con los resultados de la prueba PISA, nuestro país no experimentó cambios en Ciencia.
Se acaba de publicar el Cuaderno 46 del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) titulado “México en el proyecto TALIS-PISA: Un estudio exploratorio”. El volumen tiene como coautores a Eduardo Backhoff, director del Instituto, y Ramsés Lira Baroja, Glenda Patricia Guevara y Yareli Morán Acevedo. El estudio reporta los resultados de la exploración, en el contexto mexicano, de dos bases de datos relacionadas, ambas derivadas de ejercicios de evaluación diseñados por la OCDE: el Programa Internacional de Evaluación de Alumnos (PISA), en su edición de 2012, y la Encuesta Internacional sobre la Enseñanza y el Aprendizaje (TALIS), con datos recogidos en 2013.
Como ocurre con otros asuntos de importancia para México, los resultados sobre la evaluación de PISA 2016 llegaron, se difundieron y cedieron su lugar de forma rápida a otros temas en los medios de comunicación. Quedó la impresión de que los resultados no sorprendieron a nadie y muchos comentarios reiteraron la necesidad de aumentar el trabajo, el esfuerzo y la inversión para mejorar la educación. Todo recondujo las cosas a la cuestión de la calidad de la educación.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.