La adecuación curricular es un ejercicio indispensable para la atención de las necesidades de los alumnos, ya que nos encontramos inmersos en una sociedad con gran diversidad de estilos y formas de aprendizaje.
La adecuación tiene como objetivo principal atender la diversidad existente en el grupo y la inclusión de todos en el proceso de enseñanza y aprendizaje.
Mediante la aplicación de una investigación de estudio de caso a tres escuelas diferentes ubicadas en el municipio de Chignahuapan, Puebla, México, se describe la forma en que los docentes realizan y aplican la adecuación curricular en cada una de sus planificaciones.
Palabras clave: adecuación, curricular, instrumentos, docente, planificación, aula, alumnos.
Una mañana un docente entra a su salón de tercer grado, saluda a los pocos estudiantes que se encuentran platicando, se dirige a su escritorio donde acomoda su mochila, ordena sus libros de texto y su guía escolar mientras se escucha el timbre y los niños entran, se forman para registrar con un marcador su asistencia en una lista que está pegada en la pared y toman sus lugares. El maestro indica sacar la guía escolar e intercambiarla con el compañero de lado, para calificar la tarea de la página veintidós sobre el uso del infinitivo en los reglamentos; posteriormente indica ubicarse en la página doce de su libro de texto para realizar una lectura en voz alta de los reglamentos que aparecen. Esta es una realidad que ocurre en el salón de clases donde el maestro utiliza los libros de texto y las guías escolares como verdaderos instrumentos ortopédicos sin los cuales no se puede mover pedagógicamente en su aula. Frente a esta práctica cotidiana escolar, interesa discutir las siguientes interrogantes: ¿Cómo entender la ortopedia didáctica? ¿Por qué el docente quedó incapacitado pedagógicamente para construir conocimientos con los estudiantes? Y ¿Qué significa para los niños un día de clases sin instrumentos ortopédicos didácticos?
Es común encontrar a la profesión docente en medio de un doble discurso: uno que nos ubica como factores de cambio y mejora de la sociedad y otro que señala que debemos ser controlados y rendir cuentas de nuestro desempeño (Sørensen, 2017). Desafortunadamente, a los maestros se nos suele ver como objetos a cambiar, más que como sujetos copartícipes del cambio (Gil Antón, 2016; Isoré, 2009).
En días pasados, hice una parada en una famosa tienda de autoservicio para comprar un café y, mientras decidía qué bebida deseaba tomar, fijé mi atención en un vaso que decía: “soy Godínez”; al costado de éste, había una imagen de una camisa blanca con corbata de color rojo y plumas en el bolsillo.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.