A partir de este sábado, faltarán 19 semanas para las elecciones del 2 de junio, y casi 37 para llegar al término del sexenio actual. Antes del proceso electoral habrá una intensa discusión sobre las prioridades, dilemas y retos que enfrentará la siguiente administración, y se abrirán espacios de diálogo y debate (más allá de la propaganda) sobre lo que es necesario hacer en todas las dimensiones de la vida social del país. Por supuesto, una de ellas es la esfera educativa.
La educación también tiene un impacto significativo en la política. Una sociedad educada y crítica es fundamental para el funcionamiento de un sistema democrático. La educación proporciona a las personas las herramientas necesarias para comprender los problemas sociales, analizar propuestas políticas y participar activamente en el debate público.
La contienda por la educación es una costumbre arraigada en la historia de México. Quizá el ciclo de mayor conflicto y lucha social fue durante las guerras de reforma, en el siglo XIX. Fue una disputa entre el laicismo y la educación dogmática, controlada por la Iglesia católica. La institución de un Estado y educación seculares costó miles de muertes; triunfaron los liberales, pero la contienda subsistió de manera soterrada.
La brecha entre las funciones de los Consejos Técnicos Escolares, CTE, y sus recursos cuestiona la viabilidad de las tareas asignadas por la SEP y la política educativa.
Ésta es la primera de dos entrevistas que nos concedió amablemente la Dra. Elena Martín Ortega, profesora e investigadora de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid. La Dra. Martín también forma parte de la comisión nacional española encargada de la reforma curricular actualmente en marcha, y es autora de diversos textos académicos sobre calidad de la educación, gestión y evaluación educativas y desarrollo de competencias en la escuela.
De manera regular, el Programa para la Evaluación Internacional del Estudiante (PISA) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos publica un boletín con temas sobre política educativa. El documento de junio pasado respondió a la pregunta de cómo integran los sistemas educativos el pensamiento creativo en la escuela.
El filósofo Fernando Buen Abad ha sido persistente en llamar la atención sobre la guerra semiótica que la derecha diseña desde los laboratorios de pensamiento fascista y neoliberal para instalar en la población narrativas y sentidos comunes que favorezcan el avance de los grupos ultraconservadores en el poder; sin embargo, también alerta de que existen pocas estrategias comunicacionales y discursivas de las izquierdas que la contrarresten de forma eficiente.
¿Quién se beneficia?, ¿Cómo se beneficia? y ¿Cuándo se verán los beneficios? son las preguntas éticas que debe responder la política de educación. Son preguntas abiertas y fácilmente se pueden eludir retóricamente.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.