Cavar pozos sin fondo de distancia entre las generaciones jóvenes y las mayores amenazas a su libre desarrollo es un alto deber gubernamental y una gran misión para toda la sociedad. En ello estriba la felicidad de todos y está comprometida la evolución de nuestra especie.
Octavio Vladimir Patlan Vázquez en un mensaje a mi correo personal comenta mi pieza de la semana pasada y reprocha sin ofensas ni palabras vanas mi postura crítica sobre la política educativa del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. Percibo que simpatiza con la Cuarta Transformación, mas no lo contemplo un exaltado
¿Cómo se construye la autoridad educativa en México? Responder a esta pregunta es fundamental para discutir y mejorar las acciones y políticas orientadas a resolver los problemas de la educación. Dado que la baja calidad educativa, su inequitativa distribución y la mala gestión escolar o universitaria no son fenómenos irresolubles hay que poner atención en cómo se construye el poder y sobretodo, cómo se ejerce.
Uno de los mayores desafíos que enfrenta la sociedad es garantizar una educación de calidad, plasmado en el ODS , uno de los 17 objetivos de la ONU para lograr un desarrollo sostenible. La pandemia de COVID-19 ha complicado alcanzar este objetivo en países de bajos y medios ingresos. El rezago en los aprendizajes ha afectado a unos 1,600 millones de estudiantes en todo el mundo debido al cierre de escuelas. Esta situación también ha ocasionado deterioro en la salud mental de los estudiantes, así como un aumento considerable del riesgo de violencia y trabajo infantil. Organismos como el Banco Mundial, UNICEF Y UNESCO han realizado esfuerzos para identificar acciones concretas que permitan recuperar el aprendizaje perdido.
La actual reforma educativa no tuvo el suficiente análisis, discusión, ni debate parlamentario, aseguró Pedro Flores, Investigador de la Universidad Autónoma de Querétaro.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.