Mucho se ha escrito durante este año sobre el tema educativo; en la gran mayoría de los casos, con un enfoque crítico sobre las políticas que ha implementado el gobierno cuatroteista (4T), cuyo objetivo es el de imponer una visión política, histórica y moral del país a los niños y jóvenes
Ésta es la segunda parte de la entrevista que me concedió la Dra. Elena Martín, profesora e investigadora de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid.
En una colaboración anterior de mi autoría, “Programa Escolar de Mejora Continua y Programa Analítico” (https://bit.ly/3rFsaYa) aludí al papel de los supervisores y los directores escolares en la concreción curricular. Mencionaba que la Secretaría de Educación Pública (SEP) había dispuesto ‘hacer mas participativos los procesos de gestión’ según las orientaciones de la primera sesión ordinaria del Consejo Técnico Escolar llevada a cabo en septiembre pasado.
Este lunes llegó a mi mente una frase de Catón que alimenta el pesimismo: “No sólo retrocedemos, también vamos para atrás”. Dos notas recientes nutren mi desilusión, lo que informan afecta de manera grave a los escolares y al futuro de la convivencia democrática.
En el ciclo escolar 2023-2024 se inicia la implementación en todo el país del Plan de Estudio 2022 para la educación preescolar, primaria y secundaria. Es el documento normativo que orienta la reforma educativa en curso.
La polémica de la correspondencia entre educación y democracia es añeja. Ya era parte de las arengas en la Ekklesía ateniense. La naturaleza de esa relación reciproca se vigorizó después de la Segunda Guerra Mundial y persiste hasta nuestros días, sin que haya consenso acerca de la educación democrática o para la democracia. Los estudiosos afiliados a la educación comparada lo constatan con frecuencia.
Si bien a lo largo del país grupos religiosos protestan contra los nuevos libros de texto gratuitos y otros grupos sociales los refutan con acidez, en varios estados el reclamo es de los gobiernos que incluso se ampararon o se rebelaron. Parece que implantar las aristas principales de la Nueva escuela mexicana —si es que llega a instaurarse— será más difícil de lo que imaginaron el presidente López Obrador y el gobierno de la Cuatroté.
Como cada año, con el inicio del calendario escolar comenzó el malestar de docentes y padres de familia, nerviosismo de alumnos y expectativas por reencontrarse con amigos; además, caos vial en las grandes ciudades. La diferencia: el debate sobre los libros de texto gratuitos, como lo reportan la prensa y los medios, y lo comentan periodistas y colegas investigadores. En este enredo, el papel que representa la facción mayoritaria del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación es crucial. Pensé que estaba subordinada al poder presidencial a cambio de prebendas (como las basificaciones); lo está, pero más allá de lo que imaginé, es prisionera en una jaula simbólica.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.