Existe un rezo popular que expresa que con las intenciones no basta. Pero si no hay un propósito deliberado para alcanzar algo —agrego— menos bastará. No obstante que no hay una relación mecánica entre los fines expresos de una Reforma Educativa, el proceso y sus resultados finales, conocer el fin último es útil; es la brújula que guía la acción política. La exposición de los propósitos es el cemento ideológico que permite a los actores políticos articular discursos y elaborar representaciones ideales sobre lo que los ciudadanos pueden esperar. Grandes ideales demandan grandes acciones. La expresión de un propósito es una vara para medir su ejecución práctica.
La Reforma Educativa permitirá tener en el corto plazo maestros idóneos, que cuenten con capacidades en términos de conocimientos, habilidades, aptitudes y competencias, que garanticen el nivel de aprendizaje de los niños, afirmó el coordinador nacional del Servicio Profesional Docente, Ramiro Álvarez Retana.
El presidente Enrique Peña Nieto no las trae todas consigo. Su popularidad y calificación en la plaza pública van a la baja a partir de comienzos de octubre pasado, cuando los hechos de Iguala y Tlatlaya, junto con los escándalos de las casas de las Lomas y Malinalco, lo pusieron como al blanco perfecto. El Presidente hizo poco, lento y mal para quitarse de la mira.
Pocas veces a través de la historia de nuestro país hemos tenido, como sociedad, la oportunidad de involucrarnos en un asunto tan relevante como la educación –problemas, retos, oportunidades y anexos–, como lo podemos hacer desde inicios del año 2013.
Líderes de la CNTE afirmaron que para ellos la reforma educativa tampoco es negociable ni aplicable en entidades como Oaxaca, Michoacán, Guerrero y Chiapas.
La centralización de la nómina educativa de las plazas federalizadas con cargo al Fondo de Aportaciones de Nómina Educativa y Gasto Operativo ha tenido una implementación exitosa, aseguró Marco Antonio Abad, Oficial Mayor de la SEP.
Paulo Speller, Secretario General de la OEI, ofreció el apoyo de la organización para actualizar a maestros de México, ya que, “un docente es el profesionista a quien la sociedad le demanda mayor preparación, pues está obligado a resolver todas las dudas de los alumnos y por lo tanto su capacitación debe ser permanente”.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.