El tema de la evaluación magisterial mantiene el desencuentro entre las autoridades educativas y maestros que consideran laboral, y no educativa, la reforma promovida por la actual administración federal.
El señor presidente de este país junto con sus allegados y seguidores, siguen aferrados a defender lo indefendible. No sólo se aferran a defender las causas perdidas de lo que han hecho mal en su administración sino que también, se aferran a seguir cometiendo los mismos errores que les ha caracterizado a todo lo largo de su administración.
Necesitamos un cambio en educación, un verdadero cambio que contribuya a que las cosas realmente cambien. Dicho cambio no puede venir de la política porque ahí los intereses están pervertidos de origen, ya que lo que interesa no es un mejor desarrollo educativo sino mantenerse en el poder o disputar el poder si éste no se tiene
Un logro de la actual reforma educativa es que puso a la educación en el primer plano del debate público. Maestros, investigadores, periodistas y líderes de opinión se volcaron en los últimos cuatro años a discutir los temas educativos, aunque esa discusión, hay que decirlo, no siempre estuvo a la altura de los estándares democráticos. Un factor que exaltó la polémica fue la presencia en el escenario durante 2015 y 2016 de un ruidoso y violento movimiento de oposición a la reforma.
Quienes no conocen las implicaciones que acompañan al proceso de enseñanza que los alumnos y los maestros desarrollan en la escuela, suponen a la ligera que el rezago educativo es producto de la incapacidad del docente para estimular el aprendizaje de los alumnos. Una hipótesis que tiene algo de verdad, pero definitivamente los docentes sabemos que las destrezas para la enseñanza que tiene un maestro es sólo un factor de muchos otros que influyen en el desarrollo del conocimiento de los estudiantes.
A la reforma educativa impulsada en México desde finales de 2012, pueden y deben criticársele muchas cosas, pero es difícil negarle su orientación, llamémosla “sistémica”. Básicamente lo que distingue a esta reforma, no es el haber introducido tal o cual innovación particular, sino su intención declarada de promover cambios concatenados para reordenar la estructura general del sistema. Así conviene notarlo, para así analizarla, discutirla y evaluarla en sus propios términos.
egún el trazo de Max Weber, en La política como vocación, los atributos de un político son la pasión, el sentido de responsabilidad y la mesura. En mis entregas de la semana pasada referí mis impresiones de la entrevista que Andrea Meraz Reyes y yo le hicimos al secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño (Excélsior, 20/08/17). Puse el acento en el ardor que pone a su tarea y en cómo responde al Presidente.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.