Del 20 al 24 de noviembre de 2017 se celebró el XIV Congreso Nacional de Investigación Educativa (CNIE) en San Luis Potosí. Esta edición fue convocada bajo el lema “Aportes y desafíos de la investigación educativa para la transformación y la justicia social”, enunciado que no expresa una orientación temática, pues los CNIE abren su convocatoria a una muy amplia diversidad de áreas de conocimiento del campo educativo, sino la preocupación y el compromiso del organismo convocante, el Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE), en torno a la urgencia de emprender los cambios educativos indispensables para superar las condiciones de desigualdad y rezago que aún prevalecen en nuestro medio.
En julio de este año el gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), encabezado desde 2015 por el economista Horacio Rodríguez Larreta, del partido Propuesta Republicana (PRO), políticamente afín al gobierno nacional de Mauricio Macri, anunció la implantación de una reforma educativa para la enseñanza media -equivalente en Argentina a nuestro ciclo de bachillerato- que, bajo el lema de “Secundaria del Futuro”, se propone, entre otros aspectos, modificar un enfoque curricular centrado, hasta el momento, en la “formación colectiva del ciudadano crítico” hacia la promoción de competencias de carácter bivalente, es decir de utilidad formativa para la enseñanza superior, pero también para el emprendimiento productivo y la inserción laboral.
San Luis Potosí.- "Las decisiones y políticas educativas deberían estar en manos de los educadores, sin embargo, está en manos de políticos y burócratas que no la han estudiado, y, en muchas ocaciones, no logran entenderla", señaló Roberto Rodríguez, investigador de la UNAM
Era 1958 e iniciaba en Estados Unidos y en varios países europeos el debate educativo post-Sputnik: un diagnóstico sobre la debilidad de los sistemas occidentales para enfrentar los avances que en materia de ciencia y tecnología exhibía la Unión Soviética, así como propuestas de reformas enfocadas a la formación en matemáticas y disciplinas científicas, y un apoyo gubernamental más decidido a la investigación básica y aplicada.
Una de las políticas públicas de mayor impacto y continuidad para orientar, regular e incentivar el desempeño del personal académico de tiempo completo en las universidades públicas del país está sustentada en los programas de estímulo a la productividad, los cuales surgieron con el propósito de mejorar la calidad de la educación superior universitaria. El supuesto básico de estas políticas asoció los incentivos económicos con el impulso al personal académico para obtener posgrados, atender las tareas involucradas en la formación docente y participar en los programas institucionales de investigación y difusión.
El Estado contemporáneo enfrenta un dilema básico: instrumentar soluciones que respondan a las demandas sociales de acceso y participación en la distribución de recursos, y al mismo tiempo cumplir con metas de crecimiento económico y satisfacción de compromisos de eficacia y transparencia en la gestión. Buena parte de la discusión académica en torno a las condiciones de gobernabilidad aborda tal dilema, el cual se expresa, entre otros aspectos, en un continuo debate acerca de las condiciones y prácticas democráticas.
Y no pintaba mal, al contrario. Enrique Peña Nieto, en campaña por la Presidencia de la República,
estableció varios compromisos relevantes, de los cuales conviene recordar los formulados ante la ANUIES el 21 de mayo de 2012: alcanzar un nivel de cobertura de cuarenta y cinco por ciento en educación superior, lograr incrementos presupuestales sostenidos para educación superior y desarrollo científico y tecnológico, y promover ante el Congreso la opción de presupuestos multianuales, tema este último que la agenda de la ANUIES marcaba como prioridad.
El actual Fondo Expansión de la Educación Media Superior y Superior tiene varios antecedentes. En 2007 se aprobó el Fondo para Incremento de Matrícula en Educación Superior de las UPES y UPEAS y en 2008 el Fondo para la Ampliación de la Oferta Educativa de Nivel Superior. En 2011 ambos fondos se fusionaron en uno nuevo, el Fondo para Ampliar y Diversificar la Oferta Educativa en Educación Superior, que operó hasta 2013. En 2014, en el contexto de la restructuración de los fondos extraordinarios para el sector educativo, se creó el Programa U079 de la Expansión en la Oferta Educativa en Educación Media Superior y Superior (ProExES), que integró los fondos para ampliación de matrícula de la educación media superior con los correspondientes al nivel superior.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.