La maestra, señalando un pizarrón repleto de letras, repetía, una y otra vez, “mi mamá me mima”. Después de un momento, Mafalda se acercó a ella para felicitarla por tener una madre excepcional. La niña volvió a su butaca y, desde ahí, con seriedad, le dijo: “y ahora, por favor, enséñenos cosas realmente importantes”, provocando que en el rostro de la docente se dibujara una mirada notoriamente desconcertada. Así como ésta, diversas anécdotas en la vida escolar de la niña invitan, a través de un humor cargado de una aguda mirada social, a repensar los medios y los fines educativos.
El gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, presentó públicamente el plan de regreso a clases que es aplicado en su entidad: desde el inicio de este ciclo escolar ya contempla la asistencia voluntaria individual a los planteles educativos, así como, en etapas futuras, la reducción de la cantidad de días que los estudiantes asistirían y la ampliación paulatina del horario y de los momentos de alimentación. Al justificar su propuesta, el mandatario señaló los efectos nocivos que el cierre de escuelas ha tenido y, por tanto, la urgencia de regresar a clases presenciales. Lo anterior pareciera incompatible a las críticas que en su momento el gobernador vertió sobre el gobierno federal en torno a lo que consideraba una tardanza excesiva para ordenar el cierre de planteles: hoy clama por reabrir las escuelas (incluso ya en ellas se realizan asesorías individuales), pero ayer urgía a cerrarlas.
El 3 de agosto de 2020, el secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán, participó en la conferencia matutina presidencial para dar a conocer el regreso a clases. Si bien las expectativas para el discurso del secretario eran altas, el asunto medular del mensaje se centró predominantemente en la participación de las grandes cadenas televisivas del país en el programa Aprende en casa II. Se ensalzó a la televisión y a sus propietarios por su notable voluntad hacia la causa educativa. La estampa resultó decepcionante para muchos: magnates de cadenas televisivas que años atrás contribuyeron al linchamiento mediático de los docentes, encabezando un anuncio tan esperado en materia educativa, sin siquiera asomarse algún profesor entre los asistentes. A partir de ello, se generó una polémica en torno al papel que jugaría la televisión en la siguiente edición del programa educativo a distancia federal.
Uno de los asuntos del debate educativo durante la pandemia giró en torno a la carga de tareas escolares para los estudiantes. En algunos casos, la cantidad fue abrumadora y provocó frustración y desgaste no sólo en los alumnos, sino hasta en sus familias. Además de las prácticas pedagógicas mal fundamentadas, se ha dicho que uno de los factores que provocó tal situación fue la existencia de un currículum excesivamente fragmentado en asignaturas y sumamente cargado de información. En sintonía con lo anterior, muchos han señalado la necesidad de una reforma curricular que haga posible la existencia de programas de estudio fácilmente manejables por docentes y alumnos, enfocados primordialmente en los saberes esenciales que niños y jóvenes deben desarrollar. Se reclamaba pues mayor profundidad y menos amplitud.
Pocos mensajes del secretario de Educación habían generado tanta expectativa como el que realizó el pasado 3 de agosto en la conferencia presidencial matutina. El anuncio principal, además de aludir a la fecha de inicio del ciclo escolar y su modalidad a distancia, fue la concertación de una alianza con cuatro cadenas televisivas de alcance nacional, lo que permitirá, solo por ese medio, llegar a más del 90% de las familias mexicanas, aunado a otras vías que, según el optimismo de las autoridades, harán posible un acceso prácticamente universal a la educación remota. De acuerdo a lo expresado por el secretario y el mismo presidente de la República, se infiere que en esta ocasión la televisión tendrá un papel con mucho mayor protagonismo que la edición pasada de la estrategia Aprende en casa.
El ciclo escolar 2019-2020 difícilmente podrá ser olvidado por la comunidad educativa. Quedará marcado como aquel periodo en el que, repentinamente, se cerraron las puertas de las escuelas, tras el amenazante avance de la pandemia provocada por un virus procedente de Asia. El sistema educativo se puso a prueba ante un reto, hasta hace poco, inesperado, que llevó a la práctica de la enseñanza a distancia, con todas las implicaciones sociales, culturales, organizativas y pedagógicas que esto conlleva. El gran desafío vivido durante la pandemia deberá representar un trampolín para repensar con mayor claridad el futuro de la escuela.
Pocos años escolares, como el próximo, se han vislumbrado con tantos desafíos por superar. Si bien aún son inciertos muchos aspectos del nuevo ciclo, todo parece indicar que, desde el plano pedagógico, la enseñanza a distancia (utilizada por sí sola o como complemento de la presencial), continuará vigente seguramente durante un periodo prolongado. A diferencia del año escolar pasado, cuando la pandemia obligó a docentes a adentrarse en la enseñanza a distancia de manera espontánea, el próximo ciclo escolar debería estar precedido por una preparación que permita a los profesores un aprendizaje formal de los fundamentos básicos de esta modalidad.
A pesar que en la reunión más reciente del Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CONAEDU), Esteban Moctezuma, titular de la Secretaría de Educación, señaló que para la reanudación de las actividades escolares se empleará un modelo híbrido que combinará las modalidades de enseñanza presencial y a distancia, diversos funcionarios estatales no tardaron en hacer públicas sus intenciones de arrancar las actividades educativas en sus entidades a través de la modalidad remota. El ciclo escolar recién concluido dejó áreas de oportunidad importantes en lo relativo a educación a distancia, además de otros factores que seguramente han cobrado relevancia en los últimos meses.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.