Muchas aulas albergan machismo. Como docente mujer, he callado, lo he permitido, le he sacado la vuelta. Docentes mujeres y estudiantes mujeres hemos tolerado prácticas académicas machistas en espacios que idealmente han sido pensados como lugares de reflexión y aprendizaje entre iguales. Hemos normalizado intercambios desiguales que muchas ya han definido y difundido para alertarnos e invitarnos a ponerles un alto. Una de estas prácticas es el mansplaining, que ocurre cuando de forma condescendiente un hombre nos da una explicación sobre algún tema, demeritando nuestra capacidad para entenderlo sin su explicación, o haciéndolo sin que se lo hayamos pedido.
Tengo dos hijas que tienen todo el potencial para ser científicas y siempre las impulsaré a serlo si así lo desean. Ellas me inspiran a escribir esto. Prefiero intercambiar lo de "científicas", por creadoras de conocimiento. Hay un sesgo en este día que se refiere a la "ciencia" como todo aquello que no es social, y por lo tanto, a referirse a las mujeres científicas como aquellas dedicadas a las ciencias "duras". En todos los ámbitos de construcción de conocimiento hemos sido minimizadas, poco reconocidas, ninguneadas y bloquedas, tanto por hombres como por mujeres. Luchar por romper el “techo de cristal” es parte de nuestra diversificación de actividades académicas.
El “centro” de la academia tiene formas de funcionar y elementos fundantes como la aspiración a la objetividad, el ejercicio del poder, la preeminencia de lo blanco y lo masculino, el discurso “barroco” que legitima a quien habla y la referencia a las “grandes teorías” occidentales que lo explican todo.
Consideramos que la transformación del mundo es posible. Para ello es crucial trabajar en la pertinencia y la relevancia de la educación a través de métodos para articular conocimientos indígenas-locales y conocimientos escolares, es decir, que nos ayuden a lograr aprendizajes situados y en conexión haciendo énfasis en formas de afrontar la crisis socio-ecológica que vivimos y se acentúa. La escuela es un espacio desde el cual podemos trabajar para superarla.
En Veracruz se ha iniciado un proceso para la construcción de un proyecto educativo propio de y por los pueblos indígenas. Esun camino, que, por ser participativo, entraña una gran dimensión y complejidad. Precisamente hoy y por tres días, en el marco del “Foro Estatal para docentes y directivos de las 15 lenguas originarias para recopilar los saberes de las prácticas socio-culturales de cada grupo étnico”, nos encontramos sistematizando los resolutivos de los 129 foros real
En la localidad donde vivimos, existen múltiples alternativas independientes educativas para educación básica que no están registradas ante la SEP. Mi hijo estudió la secundaria en un proyecto educativo inspirado en la pedagogía Waldorf y en la alternativa de escuelas en casa (homeschooling) con un grupo de chicos y cuatro maestros (ver https://www.elproyectonomada.org/). Durante tres años, abordaron los temas del plan de estudios de la educación secundaria a través de un currículum que ponía en el centro a las artes visuales, la música (cello), la agroecología, así como el movimiento y cuidado de sus cuerpos. Se convirtieron en un grupo itinerante por las casas de sus integrantes, “nómadas”, por lo que cada uno de los estudiantes era el anfitrión de sus compañeros y maestros por dos meses cada año escolar.
Rosa Guadalupe Mendoza Zuany
La iniciativa que presentó AMLO recupera del pasado la educación bicultural bilingüe que se oficializó a finales de los 70s; enfoque...
La noción de equidad aparece de forma recurrente junto con la de inclusión en los documentos de política de la Reforma Educativa, conformando como díada uno de los ejes del nuevo modelo educativo. El principio de equidad se plantea como orientado a que el “acceso y permanencia en el sistema educativo de los individuos que se encuentran en una situación de rezago o desventaja sean prioridad para las autoridades educativas de los distintos órdenes de gobierno…” (SEP, 2016, p. 65-66).
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.