Desde el 2012 la OCDE puso en marcha la denominada Estrategia de Competencias, Destrezas y Habilidades en los países en desarrollo y economías en transición con el propósito de “promover el fortalecimiento del sistema general de competencias a fin de desarrollar aquellas con potencial para traducirse en mejores empleos y condiciones de vida” (OCDE, 2017: 1). La Estrategia de Habilidades estuvo basada en tres pilares:
Las audiencias públicas que se están llevando a cabo para analizar el proyecto de decreto por el que se reforman los artículos 3, 31 y 73 de la Constitución Política tienen la peculiaridad de que las propuestas de los distintos sectores sociales (docentes, representantes sindicales, especialistas, académicos, académicos y autoridades de las escuelas normales y de educación superior, diputados locales, federales y senadores) continúan cargadas de detalles (adornados calificativos) más que de precisiones y certezas educativas.
Recientemente el secretario de educación, Esteban Moctezuma Barragán, solicitó a la Organización Económica de Cooperación Económica (OCDE) que lo acompañara en las redefiniciones de una nueva reforma educativa.[i]
Bajo el nuevo gobierno el magisterio y la disidencia nacional se enfrentan a retos importantes. Uno de ellos, el caballo de batalla, lo ha anunciado recientemente el secretario de educación, Esteban Moctezuma Barragán, quien ha propuesto transformar el Servicio Profesional Docente en el “Servicio de Carrera Profesional del Magisterio”, a cargo de la SEP. Con ello, se abre paso a la creación del Centro para la Revaloración del Magisterio y la Mejora Continua de la Educación, como medida para fortalecer la capacitación y formación profesional docente, instancia que contará con un Consejo Consultivo Ciudadano permanente cuyas sugerencias no serán vinculantes, desapareciendo en los hechos al INEE. Pese a los problemas que enfrentan los docentes en materia de profesionalización, se sigue actuando por el mismo camino. Las propuestas contenidas en la iniciativa para reformar el artículo 3º de la Constitución presentada el 12 de diciembre del año pasado representan medidas apresuradas y poco congruentes con la realidad que enfrenta el sistema nacional de formación continua de los docentes de educación básica
La iniciativa de cambios a los artículos 3 y 31 de la Constitución Política[i] que presentó el día de ayer Andrés Manuel López Obrador como presidente constitucional liquida la reforma educativa y desaparece el INEE como organismo autónomo. Con ello, se intensifican los reacomodos y la recomposición de fuerzas políticas y administrativas al interior de la SEP.
En el sexenio de Carlos Salinas de Gortari en materia educativa se ensayaron dos reformas paralelas: la político-administrativa y la educativa, esta última incluyó una reforma curricular. La reforma curricular fue impulsada por el entonces secretario de Educación, Manuel Bartlett, y su equipo proveniente de la Secretaria de Gobernación, con escaso conocimiento de la problemática educativa, donde privaron las opciones personales del secretario, combinadas con concesiones a las Subsecretarías de Educación Elemental y Media, de afiliación vanguardista. Se elaboraron dos propuestas de modelos educativos de origen distintos y, al final, la reforma fue legitimada con consultas, diagnósticos, documentos y negociaciones, para permitir a los grupos tradicionales influir en la política educativa: SEP, CONALTE y SNTE.
La evaluación se ha instalado como la panacea de los gobiernos nacionales e internacionales, que han secundado especialistas, investigadores educativos y tomadores de decisiones para vigilar y controlar los sistemas educativos en función de los niveles de desempeño de los docentes mediante pruebas de evaluación estandarizadas. La estandarización se ha establecido en la evaluación de docentes, instituciones y sistemas educativos. En ese sentido, la evaluación se ha asumido como dispositivo de selección, promoción, premiación, castigo y como instrumento simbólico e ideológico para mantener las estructuras sociales de la clase élite, la cual usa las evaluaciones para mantener y conservar su lugar en la sociedad, adoptando criterios y estándares cuantitativos (eficiencia y productividad de los sistemas educativos), desprovistas de cualquier componente pedagógico.
Rosalina Romero Gonzaga
Desde su creación el SNTE, ha ejercido el monopolio y control de la representación de sus agremiados por la vía de presionar...
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.