Las palabras no son sólo palabras y luchar por ellas es fundamental dentro de una sociedad democrática. Por eso, no debemos menospreciar cuando se pretende eliminar calidad o neoliberalismo de los libros de texto, ni tampoco olvidar cuando nos bombardearon durante años y desde diferentes frentes con la calidad educativa. Ni su inclusión ni su eliminación dejan de tener dimensiones políticas y educativas. Si no estamos acostumbramos a ver la dimensión política de calidad, eficiencia, competencias o aprendizaje y sólo reconocemos como adoctrinamiento su exclusión, es porque estamos familiarizados con la vieja fórmula retórica que sostiene que mientras más se acerque lo que uno dice al status quo menos político se considera y mientras más se aleja de él, más ideológica es la etiqueta que se le pega. Pero en realidad en educación no hay menos o más política, pues es un asunto de todos y todas y por tanto es un asunto público, político.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.