Sobre las modificaciones a los artículos constitucionales 3º, 31 y 73 se ha hablado, escrito y aún falta por debatirse mucho más. Un asunto controversial, en mi parecer, es el relacionado con el manejo de las plazas. Sí la CNTE, el SNTE o el “sindicato”, genéricamente hablando, recuperarán esa facultad, dadora de un amplio poder inconmensurable. Se ha generado mucha polémica al respecto. Este asunto políticamente sensible se determina en el artículo décimo sexto transitorio que a la letra señala:
La formación de docentes representa la piedra angular para la educación. Hoy en día prevalece la incertidumbre de la política educativa del actual gobierno. Se ha manifestado en contra de la aún vigente. Por otra parte, su iniciativa presidencial se desairó aunque fue la base sobre la cual diversos grupos convinieron algunas modificaciones para su aprobación. A pesar de los amplios consensos obtenidos fue rechazada por una expresión política del magisterio, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), y en contraparte propuso regirse por el Apartado B del Artículo 123 Constitucional. Ante el desencuentro, el diálogo permanente ha sido insuficiente para lograr acuerdos concretos entre las partes involucradas. La gran coincidencia es abrogar, cancelar (o como se le quiera llamar) la mal llamada reforma educativa, la punitiva, la peñista. Incluso, se llegó a mencionar, como una posible vía de solución al conflicto, restablecer el marco jurídico inmediato anterior al dos mil trece.
Permítame gentil lector referirle en materia educativa dos promesas incumplidas que resultaron a fin de cuentas en burdos engaños presidenciales. Se quiere hacer creer lo que en realidad es una vil mentira. Es falsa la cancelación de la mal llamada reforma educativa y una verdad a medias la aprobación de la reforma laboral.
Se opusieron a la mal llamada reforma educativa porque la consideraron punitiva. A Elba Esther Gordillo Morales (EEGM) pagó con la cárcel su confrontación con quienes la promovieron. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) la respaldó dejando en estado de indefensión a sus afiliados. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se opuso. Surgieron los mártires de la reforma educativa, que murieron por ella o por contraponerse a ella. Seis años después, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) prometió abrogarla para ganarse la simpatía del magisterio. La Cámara de Diputados propuso una alternativa incluyente con la participación de muchos actores y sectores. La CNTE rechaza un régimen laboral de excepción. La Cámara de Diputados lanzó una contrapropuesta. La CNTE mantiene la resistencia. El Presidente insiste en la negociación por la vía del diálogo. EEGM deja en entredicho esa “reformita” porque no es la que esperaban.
La reforma a los artículos 3º, 31 y 73, fracciones XXV y XXIX-F, de la Constitución Política de los Estado Unidos Mexicanos (CPEUM), enarbolará la política en materia educativa del Presidente Andrés Manuel López Obrador. Será la política pública que regirá hasta el 2024, al menos. Representaría su gran Reforma Educativa. Su aprobación se encuentra en un compás de espera por el diálogo en curso del gobierno con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Ésta, la Reforma Educativa, es susceptible de analizarse desde cuatro perspectivas, según mi parecer: pedagógica, profesional, laboral y sindical tomando como base el Decreto Dictaminado por las Comisiones Unidas de la Cámara de Diputados. A éste se le agregaron, en comparación con el Proyecto de Decreto previamente difundido, dos transitorios.
La semana anterior a ésta que transcurre, escribí sobre el Proyecto de Decreto para la Reforma Educativa 2019, documento preparado por las Comisiones Unidas de Educación y Puntos Constitucionales y advertí sobre algunos matices con relación a la iniciativa presidencial enviada el pasado doce de diciembre del año anterior al Congreso Federal. Al final de mi texto, planteé algunos preguntas sobre el Proyecto de Decreto. Cuestioné: “¿aglutina las ideas de las diversas expresiones partidistas, políticas, sociales, académicas, sindicales? ¿tiene el consenso necesario? ¿cuenta con el apoyo mayoritario de los Diputados y Senadores en las cámaras? ¿pasará sin modificación alguna? De no ser así ¿habrá concertación o concertacesión? ¿qué cambios le harán? (…) Sólo es cuestión de tiempo y del poder de influencia de los diversos sectores y actores implicados”. Mis dudas fueron fundadas.
Las Comisiones Unidas de Educación y Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados concluyeron el Dictamen y el Proyecto de Decreto por el que se abrogan las diversas disposiciones de la Reforma Educativa 2013. Éste es el que se discutirá en las Cámaras de Diputados y Senadores en los próximos días. Educación Futura difundió la propuesta legislativa (https://goo.gl/W2FZYB) el pasado catorce de marzo. La sintetizo en diez puntos.
La docencia y el magisterio representan la piedra angular de la formación de las nuevas generaciones. Por ello, en la legislación se regula el ejercicio de la profesión así como los derechos y obligaciones de los maestros. Las escuelas normales han sido y debieran seguir siendo los espacios por excelencia para la formación inicial. La profesión docente ha venido evolucionando a través del tiempo al igual que las expectativas sociales sobre ella. Recientemente, se ha debatido sobre la pertinencia de la formación docente. Algunos cuestionamientos se sustentan en los resultados de las evaluaciones nacionales e internacionales, que han dado cuenta del bajo nivel de aprendizaje de los estudiantes de educación básica que se atribuye a las deficiencias en la enseñanza. De esto se ha responsabilizado a los maestros. Aunado a lo anterior, se justifica la necesidad de replantear la formación docente en la reforma curricular actual.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.