Trato de encontrarle lógica a la trama que acorrala a la Reforma Educativa del gobierno de Peña Nieto. Tal vez sea trabajo para un titán, el cosmos está enredado. Me aventuro a echar piales para ver si capturo algo:
Años han pasado desde que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) era el todo omnipotente en México. De hecho me atrevo afirmar que dicha omnipotencia, se debió al liderazgo que le imprimió la maestra Gordillo durante más de dos décadas.
El presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Juan Díaz de la Torre, advirtió que nadie tiene derecho a convertir la educación de los mexicanos en campo de batallas ideológicas, ni disputas políticas.
El modelo educativo mexicano es autoritario. No fue concebido para construir ciudadanos libres y críticos. Las tres frases más utilizadas en el salón de clases son: ¡Guarda silencio! ¡Pon atención! ¡Trabaja sentado en tu lugar! Así lo afirmaron hace diez años las especialistas Cecilia Fierro y Patricia Carvajal, y poco han cambiado las cosas desde entonces.
Un año y tres meses después, el Juez Tercero de Distrito en Materia Administrativa con sede en la Ciudad de México, nos concedió el amparo por considerar que la firma de los compromisos se traducía en violación directa al derecho a la educación establecido en el artículo 3º constitucional para el efecto de que las autoridades responsables dejen insubsistentes los acuerdos firmados con anterioridad y señaló que “existe una obligación del Estado de velar por la aplicación sin excepciones de la legislación vigente a efecto de cumplir con los estándares establecidos para el cumplimiento del derecho humano a la educación”.
En los últimos días, hemos sido testigos de una serie de eventos en los que la “negociación”, como principal punto para dirimir un conflicto, ha sido más que evidente.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.