Este 8 de marzo escucharemos muchos discursos a favor de las niñas, las adolescentes y las mujeres, pero como decimos las feministas “hechos son amores y no buenas palabras”.
En las elecciones del próximo año, están convocadas y convocados a las urnas 15 millones 135 mil 126 jóvenes de 18 a 24 años inscritos en la lista nominal, actualizada a la fecha, y cuentan con credencial para votar vigente con fotografía.
Durante las campañas electorales del año pasado, 7 de cada 10 referencias en los medios de comunicación convencionales hacia las personas jóvenes por parte de las y los candidatos fueron genéricas. En los medios de comunicación convencionales se reproducen frases tales como: “Históricamente los jóvenes han sido relegados”; “los jóvenes merecen vivir en mejores condiciones”; “trabar por la juventud”; “los programas sociales son para alejar a los jóvenes del crimen”.
A pesar de ser mayoría, las mujeres en el sistema educativo están prácticamente invisibilizadas. No participan en la toma de decisiones, sus aportaciones son poco reconocidas y valoradas como constructoras de la educación en México. De 44 Secretarios de Educación, solo 2 mujeres y juntas no alcanzan a gobernar ni 4 años de los 100 que tiene la SEP.
Son 137 millones menores de 18 años que no van a la escuela, equivalente a la población total de México. Las cifras nos deberían de alertar a todas las personas. Ningún país, ningún gobierno, ninguna persona, deberíamos sentirnos seguros ni satisfechos con lo hecho hasta ahora.
Es frecuente tener noticias sobre lo que no funciona en el sector educativo o decir que las y los jóvenes se van de la escuela porque no tienen ganas de estudiar, e incluso conocer historias de estudiantes que dejan la escuela por estar embarazadas. ¿Y qué tomaría para cambiar lo que es tan frecuente?
El 30 por ciento de las estudiantes de bachillerato que deja la escuela, lo hace por estar embarazadas, pero de ellas, 5 de cada 10 considera que debieron seguir estudiando para realizar su proyecto de vida[1] y, sin embargo, a muy pocas se les brinda esa posibilidad. ¿Por qué nos hemos acostumbrado a ver sueños y proyectos de vida de miles, quizá millones de mujeres truncos?
Imagine el tiempo que transcurre en un minuto. Ahora imagine que en ese lapso de tiempo 5 adolescentes y jóvenes son atacadas, humilladas o acosadas en línea. Al cabo de una hora serán 312 y al terminar el día, 7 mil 483. Ahora imagine que solo tienen entre 12 y 19 años y 4 de cada 10 de ellas recibió “el pack” sin haberlo solicitado; 3 de cada 10, un mensaje a través de sus redes sociales, de una persona desconocida que utiliza una identidad falsa para contactarlas y 3 de 10, recibió insultos o agresiones verbales.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.