Confío en que, aun con todas las irregularidades, presiones y desafíos, los plenos de las 21 comisiones dictaminadoras de esta convocatoria pondrán lo mejor de sí mismos y de la experiencia acumulada colegiadamente para desempeñar sus funciones y, probablemente, resarcir los daños del atropello. Con base en esto, les corresponderá elaborar los criterios específicos para la convocatoria subsecuente. No tengo la misma confianza hacia las autoridades del Conacyt, que son coyunturales en el contexto de procesos históricos de larga duración con pautas y ritmos que no siempre coinciden con los del poder público.
Es un lugar común decir que la pandemia causada por el SARS-Cov 2 ha transformado la vida social a escala global. También lo es señalar a la educación escolarizada como uno de los elementos más trastocados del tejido social. Educadores y expertos auguran la proximidad de cambios radicales en las prácticas, los agentes, los medios, los escenarios y las tramas de la escuela, con la certeza de que nada será igual y la proclama de actuar para que esto ocurra.
La primera señal de que algo nuevo estaba ocurriendo en mi entorno inmediato fue un mensaje en el muro de una egresada de maestría de la institución en la cual trabajo, el Departamento de Investigaciones Educativas del Cinvestav. A través del océano incierto de las redes sociales, la joven informó que su solicitud de beca a Conacyt para dedicarse de tiempo completo a sus estudios de doctorado en un programa reconocido en el Padrón Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) había sido rechazada.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.