Tal vez el primero y más sorprendido del éxito de su pequeño manotazo haya sido el subsecretario de Gobernación, Luis Enrique Miranda. Él, tan dado a conceder, tuvo que fajarse y decirles no a los dirigentes de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, cabeza de la tan temida Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Los recibió por cinco minutos y les dijo que el diálogo se reanudaría sólo si los paristas regresaban a clases.
El Juez Sexto de Distrito en Materia Administrativa del Distrito Federal decidió "suspender provisionalmente" la decisión de la SEP de frenar la evaluación docente, como consecuencia del amparo interpuesto por Mexicanos Primero.
El comunicado de prensa, a través del cual la SEP dio a conocer la suspensión de la evaluación docente "en sí mismo no constituye un acto jurídico, en el momento en que se incumplan las disposiciones que están establecidas en la ley, en los calendarios, en ese momento se incurrirá en una responsabilidad por omisión": Marco Fernández.
Hasta el momento la SEP no ha dado una explicación que justifique la medida anunciada el 29 de mayo. En un boletín difundido por la autoridad educativa se informaba que “con motivo de nuevos elementos a considerar en el proceso de evaluación para el ingreso, promoción y permanencia en Educación Básica y Media Superior, quedan suspendidas indefinidamente las fechas publicadas para su realización” (SEP, Comunicado de prensa 129). Nada más.
Lo sabemos sobre todo por los resultados de Finlandia, Japón y China: la excelencia educativa se inaugura en el momento en que los gobernantes entienden que los docentes son individuos cultivables y que, como la naturaleza, su profesión se cuida o se abandona. Es decir, que las mentes de los profesores se hacen o se deshacen y, por tanto, ellos, como todos, llegan a ser la suma de logros o frustraciones que su contexto les ofrece: las siembras, los abonos, los cuidados que la sociedad, las instituciones y el poder político les hayan ofrecido.
Tras el tremendo anuncio el viernes pasado de que el gobierno federal había decidido suspender unilateral e indefinidamente los procesos de evaluación docente, diversos analistas han interpretado el hecho como un duro golpe del gobierno en contra de sí mismo. Coincido con ellos. No estoy de acuerdo, sin embargo, en que el autogolpe haya sido a la cabeza. Mi impresión es que fue, más bien, una especie de autodisparo contra una pierna.
Luis Enrique Miranda Subsecretario de Gobernación firmó el 2 de junio una nueva minuta de acuerdos con la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que contraviene la reforma educativa.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.