La educación superior está en crisis. Recientemente, actores, sindicatos universitarios y autoridades institucionales urgieron el gobierno a resolver las carencias de financiamiento y los retrasos en la canalización de los recursos. Realizaron paros y denunciaron declaraciones polémicas sobre el rol, social e intelectual, de las instituciones del campo y las descalificaciones padecidas en tanto miembros del colectivo universitario.
En los últimos meses, el Dr. Antonio Lazcano, un investigador emérito de renombrado prestigio, miembro de El Colegio Nacional, formuló críticas sobre la política científica del gobierno del presidente López Obrador, a cargo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT). Igualmente, defendió con constancia los embates que sufrían los Centros Públicos de Investigación y del Centro de investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), asimilados a la burocracia pública, por su estatuto legal.
Después de meses de ríspidas interacciones entre las instituciones de ciencia y tecnología, los colectivos académicos y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), recientemente, pareció que estas estaban normalizándose. Habían menguado los conflictos, acarreados por diversas causas: para citar sólo algunas, mencionemos la presentación de proyectos de decretos y leyes sobre educación, las declaraciones sobre las orientaciones de la ciencia nacional en el marco de la Cuarta Transformación impulsada por el gabinete del presidente Andrés Manuel López Obrador o la aplicación, sin matiz alguno, de las medidas de austeridad para la administración pública a las instituciones académicas.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.