Reflexionando sobre el marco que conforma la propuesta de la Nueva Escuela Mexicana, se encuentran elementos que sin duda tiene que fomentarse en la educación pública, más allá de la ideología en la cual se asientan las propuestas de política pública de los gobiernos en turno, porque cada vez más en la sociedades a nivel global y en la nuestra en particular, se siguen reproduciendo formas que excluyen e invisibilizan a los otros, generadas a partir de la explotación, el control del trabajo, las relaciones de género e inclusive, en los procesos escolarizados.
Cuando uno está lejos del hogar, la manera en la que se perciben los sucesos cambia radicalmente. Las noticias sobre lo sucedido en Puebla por las emisiones del volcán Popocatépetl han despertado en mí muchas emociones, recuerdos y especialmente, un aprecio enorme y preocupación por quienes viven cerca, muy cerca de los volcanes. Tuve la fortuna de acercarme a los habitantes de Ozolco por una investigación que realicé durante mis estudios doctorales, mi asesora me habló sobre los migrantes de retorno del trayecto migratorio Ozolco-Filadelfia. Tuve la suerte de que ellas y ellos me compartieran sus experiencias para que posteriormente, las entretejiera con sus saberes.
La propuesta educativa actual destaca una visión de Estado que promueve procesos de democratización en las escuelas con la participación de las niñas, niños y adolescentes en comunidades, que les permitan interactuar, conocer, dialogar con personas diversas, con miras a transformar su realidad concibiendo la educación como acto político como invitaba Paulo Freire.
En nuestro país, a partir de la década de los ochenta, la política educativa ha intentado transformar las escuelas como parte de las estrategias para revertir los bajos resultados educativos a través de reformas que han implicado procesos de descentralización, profesionalización docente, nuevos diseños curriculares, clima escolar, proceso de gestión, enfoques de aprendizaje diversos etc. (Gajardo, 1999).
Ante el cambio de la titular en la Secretaría de Educación Pública que tanta atención ha merecido en los medios de comunicación, es necesario reflexionar en aquellas situaciones y desafíos que hay que atender, dado que en el centro de la atención no deberían estar estos cambios políticos, especialmente en este inicio del ciclo escolar 2022-2023, donde lo más importante debería ser, la educación de las niñas, niños y adolescentes en México.
No solo para nosotros los docentes, sino para las familias y la sociedad en general, el tema de los derechos de la infancia y la adolescencia deben de ser prioritarios. Recordemos que la norma internacional en el ámbito de los Derechos de la infancia y de la Adolescencia fue adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1989; en ella se impulsó la cooperación internacional para avanzar en la efectividad de los derechos exigibles y sistematizados en torno a la protección social, la educación, la salud, el ocio, la inserción sociolaboral y la participación ciudadana de la infancia y la adolescencia (Villagrasa y Ravetllat, 2009).
Hace algunas semanas escribí que, en el contexto actual, no podemos dejar de lado lo que sucede en cuanto a los desplazados, refugiados y migrantes, tanto en nuestras comunidades, en el país y fuera de él, especialmente en lo que se refiere a la educación.
En el Marco Curricular y Plan de Estudios 2022 de la Educación Básica Mexicana, se lee que es necesario recuperar la relación didáctica reconociendo el papel inexorable que tienen las profesoras y los profesores a la hora de resignificar la estructura formal del currículo al ámbito del currículo vivido, asumiendo su agencia como profesionales (p.6).
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.