En México, como en todo el mundo, las reformas educativas requieren convertirse en una política de Estado, y exigen ser defendidas ante la mezquindad de los intereses políticos o electorales, manifestó el secretario de Educación Pública, Otto Granados Roldán.
La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) considera que la “educación inclusiva y de calidad se basa en el derecho de todos los alumnos a recibir una educación de calidad que satisfaga sus necesidades básicas de aprendizaje y enriquezca sus vidas”.
Durante el 9º Foro Internacional de Diálogo sobre Políticas Docentes que se realiza en Siem Riep, Camboya, se ha reelegido a México como miembro del Comité de Dirección del Equipo Internacional de Docentes de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), para un segundo periodo de dos años (2017-2018), en representación de América Latina y el Caribe.
El presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Juan Díaz de la Torre, aseguró que en el magisterio no hay lugar para la mediocridad, la incompetencia, ni la desazón.
En los últimos años la región ha mostrado una mejora en cuanto a cobertura educacional; sin embargo, la calidad educativa se encuentra en decadencia pues representa la meta más atrasada del ciclo anterior, una situación preocupante para el sector, dijo Jorge Siqueira, Director de la Oficina Regional de Educación UNESCO para Latinoamérica y el Caribe.
En México hay casi 4 millones de niñas, niños y jóvenes que no asisten a la escuela (UNICEF, 2016). Para Mexicanos Primero, como organización que trabaja por el derecho a aprender, es preocupante saber que todavía existen niñas y niños que no logran acceder a la escuela, deciden abandonarla o son excluidos del sistema.
A lo largo del tiempo en que se han desarrollado acciones específicas que tienen que ver con la aplicación de la (erróneamente llamada) reforma educativa, la comunidad académica y el magisterio en general, hemos manifestado nuestro descontento porque, lejos de ser benéfica, ha representado un ejercicio obsesivo compulsivo que lesiona los derechos laborales.
La cultura de la evaluación, sin más acotaciones, llegó a los Sistemas Educativos como un elefante que entra en una cacharrería, y lo hizo para quedarse.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.