En los últimos días el tema del debate mediático con relación a la educación se ha focalizado en que si debemos y de ser así, cómo seria el regreso a los planteles, existen ya las guías de protocolo de regreso a las aulas, los docentes y demás personal de las instituciones educativas están en francas campañas de limpieza y sanitización con esfuerzos y recursos propios.
La semana pasada con motivo del fin de ciclo escolar 2020-2021 se manifestó en las redes sociales dos caras de la misma moneda; por un lado hubo varias publicaciones sobre el escarnio de egresados quienes abiertamente se mofaban de obtener sus certificados sin ningún esfuerzo, sin realizar tareas, trabajos o realizar alguna actividad académica y aun así lograron obtener su certificado de estudios, que avala oficialmente que esta persona cuenta con los conocimientos y habilidades propuesto por el plan de estudios que compete al nivel que egresa, no puedo dejar de preguntar ¿a alguien le preocupa el sentir de los docentes de estos alumnos? Cuando la instrucción oficial fue dar calificación aprobatoria a todo alumno por el simple hecho de estar inscrito sin ninguna consideración mayor que dar la apariencia que se cumplió a pesar de la pandemia.
Seguiremos con el prejuicio entre la misma comunidad educativa de padres a maestros, de maestros a padres y autoridades, de alumnos a todos por que no diferencia roles solo ve adultos y figuras de autoridad o partimos que a todos nos interesa mejorar la vida y futuro de los alumnos e hijos y el próximo ciclo escolar logramos más y mejores acuerdos.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.