La reforma “educativa” del gobierno de Peña se inició en 2013 con una serie de reformas constitucionales y legislativas que, entre otras cosas, crearon el Servicio Profesional Docente y otorgaron una supuesta autonomía al Instituto de Evaluación de la Educación. Esa reforma se tradujo principalmente en la derogación de algunas normas esenciales del marco jurídico laboral del magisterio y su reemplazo por la nueva Ley General del Servicio Profesional Docente para regular el ingreso, la promoción, el reconocimiento y el desempeño del personal docente de educación básica y media superior, teniendo como instrumento central la evaluación para todos esos procesos.
Pronuncio la frase no sólo como expresión empática. Lo es, pero pretendo sea más. Soy Cañada Honda en la esperanza de la articulación de un movimiento que implique a las escuelas normales en la construcción de un proyecto de formación de docentes, desde la experiencia y el compromiso que ha representado históricamente el normalismo en México.
Desde que Aurelio Nuño asumió, sin examen de oposición, la dirección de la Secretaría de Educación Pública, ha sido enfático en señalar la falta de preparación de la planta docente y en la necesidad de evaluar a todos para, de esta manera en su entender, mejorar la calidad educativa del país y dar solución a la mayoría de los problemas que nos afectan como sociedad.
En un artículo anterior hablamos de la importancia del título y de la cédula profesional en el ámbito laboral. En esta ocasión, con el ánimo de obtener más elementos de análisis en esta línea, enfocamos nuestra mirada en 138 alumnos que tienen en común, haber sido beneficiarios del programa PRONABES.
Las listas de cotejo son instrumentos que ayudan a lograr una evaluación más objetiva en cualquier contexto y su utilización debería de ser más amplia por quienes desean transparentar, en un primer paso, los resultados. Sus beneficios son muchos y poco el tiempo que debe de aplicarse para desarrollarlas, pero el provecho más grande es la credibilidad que se genera hacia el evaluador cuando este entrega cuentas y la posible motivación que puede generar en el evaluado, cuando este conoce, desde un inicio, lo que se espera en su desempeño.
Las diversas formas de aprendizaje van modificándose con la entrada de la tecnología en el ámbito educativo.
Sin duda, estas nuevas herramientas modifican también las formas en las que se adquiere conocimiento, pues se crean novedosas estrategias de hacer llegar el conocimiento a cualquier rincón del mundo, lo que aporta de manera excepcional a mejorar las condiciones de miles de personas que, por algún motivo no tienen la posibilidad de acceder a ello de manera presencial.
Los docentes tienen el gran poder de hacer soñar al alumno mientras trabajan juntos. También, si así lo desean, pueden provocarles que deseen irse muy lejos y olvidarse para siempre de la escuela, en esta relación de motivación externa que viene muchas veces por quien nos enseña. El alumno motivado por ser mejor puede poner sus propios objetivos de manera interna para salir adelante, pero también puede ser guiado por lo externo. Covington, (2000), en una comparación hecha entre cuánto puede uno lograr con una motivación interna y una externa, dice que los individuos están intrínsecamente motivados cuando se involucran en actividades que les sirven para sus propios fines o para su propio beneficio.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.