En un video distribuido el miércoles 22 de noviembre dijo la maestra Gordillo: “Para lograr nuevamente la unidad y la fortaleza necesarias le tomamos la palabra al presidente electo. Tenemos que construir nuevos liderazgos surgidos del voto libre, incluyente, secreto y universal, de todos y cada uno de los trabajadores de la educación (…)”. Y aquí viene el ‘aunque’ que comentamos: “Aunque mis derechos están siendo conculcados, por encima de mis intereses particulares, antepongo el interés general de todos y cada uno de los trabajadores de la educación. A ellos debo mi lucha (...)”. Al día siguiente, jueves 24, llegó el ‘también’ de Cepeda. Dijo: “Y también nosotros le tomaremos la palabra al futuro secretario de Educación”. Añadió que irá junto con el CEN del SNTE por aquello que nos quitó el PRI 2012-2018: el 50% de plazas vacantes, el escalafón, las comisiones sindicales seccionales, un símil de carrera magisterial, una mejor seguridad social. Sería un plan que compartirían ambos grupos más la CNTE.
El de Juan Díaz de la Torre fue el experimento de un cacicazgo fallido. Hizo todo lo que pudo por construirlo y retenerlo, lo legal, lo extralegal, lo imposible, y no pudo. Tuvo que ser expelido del cargo. Pocos casos hay de políticos (sindicales o no) que hayan tenido una derrota de tal tamaño en algún momento de su vida: perdió una diputación plurinominal, hundió a Nueva Alianza, perdió la presidencia del SNTE que quiso retener por otros seis años alterando los estatutos. Se quedó sin nada. En sus manos, si el SNTE hubiese sido partido político, habría perdido el registro electoral.
Con la más congruente y la más adecuada actitud política el nuevo gobierno federal ha recibido en tres ocasiones, 27 y 28 de octubre, y 7 de noviembre, a representantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
Una revista nacional (Nexos) publicó un análisis de la reforma educativa impulsada por el PRI 2012-2018. Como respuesta al análisis de la revista intervino Aurelio Nuño Mayer, ex titular de la SEP y defensor acérrimo de la reforma educativa. Como respuesta a Nuño quiero intervenir yo. Solamente me referiré a un párrafo porque el resto del texto de Nuño no tiene desperdicio (para ser descalificado). Sólo un párrafo y por ese párrafo el lector juzgará si tiene sentido analizar el resto (y no, no tiene sentido).
La evaluación docente del desempeño para efectos de la permanencia en el empleo ha sido a lo largo del sexenio una evaluación fraudulenta. Quienes la operaron desde la SEP y desde el INEE sorprendieron la buena fe de la sociedad mexicana. No se necesitan posgrados para saber que evaluar el DESEMPEÑO de un trabajador es necesario observarlo en su zona de trabajo y revisar su expediente administrativo abarcando, digamos, unos tres años atrás. Ninguna de las dos cosas toma en cuenta la evaluación docente del desempeño para efectos de permanencia en el empleo, y por eso es fraudulenta. Quiénes la defienden no saben qué defienden.
Nuestra política está llena de validaciones por la vía de las fotografías. Los políticos pueden probar su cercanía con el poder mostrando una foto, la foto con el poderoso, con ambos sonrientes, mirando a la cámara. Un sabio ortodoxo (pleonasmo, porque el PRI nunca ha tenido sabios heterodoxos) un sabio de la política mexicana fue Fidel Velázquez, líder sindical. Él recomendaba a los políticos inquietos que no se movieran (políticamente) a la hora de que el presidente decidiera a su sucesor. ¿La razón? Respondía que quien se mueve no sale en la foto, y no salir en la foto era causa de desgracias políticas.
Hace tres meses, a mediados del mes de julio, publiqué la nota titulada Acierta Cuitláhuac, aludiendo al gobernador electo de Veracruz y encaminada a sostener la idea de que cancelar la evaluación docente del mes de noviembre puede hacerse sin ningún tipo de problema. Es benéfico para todos. Acierta Cuitláhuac, dije entonces. Repito ahora: por supuesto que acierta.
Para elegir a la próxima dirigencia nacional y para avanzar en la democratización del SNTE hay un camino intermedio entre el voto vía delegados y el ideal voto universal. Hay un camino entre lo que hoy se practica, donde se reúnen un poco menos de cuatro mil y resuelven por el millón y medio de la membresía, y el voto universal que es el ideal (secreto ya lo es desde 1992).
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.